¿Es la tecnología en la educación realmente sinónimo de avance?
Por: Shareni Murillo
“Somos innovadores porque utilizamos Internet”. “Vamos a la vanguardia porque hacemos uso de aulas virtuales”. “Estamos conectados, todo el material se encuentra en digital”. “Los alumnos no deben depender únicamente de lo que les diga el profesor, deben aprender a ser aprendices autónomos”. “Internet al alcance de todos, el que no aprende es porque no quiere”. ¿Te resultan familiares estas expresiones? Así suena la implementación de la tecnología en ambientes educativos.
Los ambientes virtuales de aprendizaje están constituidos por diferentes elementos y son influenciados por diversas corrientes pedagógicas que han ido evolucionando a lo largo del tiempo, desde el momento en el que se formalizaron hasta el día de hoy. Nuevos paradigmas han surgido, y del mismo modo, nuevas tecnologías nos ayudan a aprovechar estos enfoques.
“Las corrientes pedagógicas contemporáneas son los movimientos y/o teorías que se caracterizan por tener una línea del pensamiento e investigación definida sobre la cual se realizan aportes permanentemente, y que les dan coherencia, solidez y presencia en el tiempo a los discursos que la constituyen”.
Suárez (2000)
En ese sentido, ¿es posible incluir diferentes paradigmas educativos para desarrollar los procesos de enseñanza-aprendizaje? Y más aún, ¿es posible extrapolarlos al mundo virtual? Bueno, dentro del ambiente pedagógico se han propuesto una serie de enfoques que permiten la comprensión y la mejora del desarrollo cognitivo según las diversas necesidades de los individuos, adaptándose a contextos y situaciones particulares, y enriqueciéndose con nuevos avances en cuanto a investigación y tecnología.
Por mencionar las principales corrientes que han influenciado el quehacer educativo desde una perspectiva de lo virtual, se destaca el cuarteto de las C’s: el conductismo, el cognitivismo, el constructivismo y el conectivismo. Aplicadas a los ambientes virtuales de aprendizaje, estos paradigmas han aportado, cada uno desde su trinchera, elementos que poco a poco han ido contribuyendo al andamiaje de los entornos virtuales de aprendizaje actuales.
Para el conductismo, la adquisición de conocimientos se da a través de la repetición de estímulos; entre más se repita la misma respuesta al mismo estímulo, más se adhiere al estudiante. En la virtualidad estos procesos de enseñanza se proyectan a través de un ordenador en el que los alumnos encuentran juegos, programas multimedia, de práctica y ejercitación que permiten el aprendizaje mediante ensayo-error.
¿Qué tan asequible resulta esto para las generaciones contemporáneas? Desde un punto de vista personal, los alumnos se acostumbran a que siga siendo el docente la fuente principal de información. Si bien el acceso a Internet les permite llevar a cabo búsquedas ilimitadas, se sigue el patrón de esperar indicaciones del profesor sobre aquellas fuentes que deben consultar, la manera de entregar los trabajos, corregirlos si no cumplen los requerimientos, de tal suerte que más que un proceso de enseñanza, se lleva a cabo un proceso de adiestramiento.
¿Qué hay del cognitivismo? Este paradigma ve los procesos de aprendizaje como resultados de experiencias significativas para los alumnos, quienes bajo la Teoría de la Instrucción desarrollan habilidades que requieren un constante impulso de motivación, comprensión y retroalimentación por parte del profesor a fin de que puedan relacionar estas experiencias con su entorno.
Bajo la óptica de la virtualidad, el cognitivismo pareciera ser un paradigma que sí tiene un impacto en el sentir del aprendizaje mediado por tecnologías. Es decir, cuando un alumno recibe este apoyo constante tanto de su profesor como de sus demás compañeros, cuando hay retroalimentación en sus participaciones, trabajos, tareas y dudas, cuando hay palabras de aliento que motiven al grupo, la dinámica de aprendizaje se vuelve menos pesada, los alumnos se sienten impulsados y se desempeñan de mejor manera.
Ahora bien, entre el constructivismo y el conectivismo existen elementos que se empatan entre sí y se complementan para favorecer el desarrollo cognitivo. El primer enfoque hace mayor énfasis en el entorno de aprendizaje que en los contenidos del aprendizaje como tal; es decir, se preocupa más por la interacción entre todos los participantes que entre el objeto de estudio. Por otra parte, el segundo plantea una visión integral multifacética del aprendizaje, mismo que se da mediante redes de información. ¿Y cómo se crean estas redes? Precisamente a partir de la interacción que exista entre todos los participantes del ambiente.
Entre estos enfoques, surge el denominado “interconductual” cuya característica principal gira en torno a la formación de competencias, actitudes y aptitudes que facilitan el desempeño de los individuos en la sociedad de acuerdo con tareas específicas que requieren el desarrollo de conocimiento en un campo en particular (Ibáñez, 1994).
Con base en lo anteriormente mencionado, y tomando en cuenta los paradigmas educativos contemporáneos, se puede hacer una relación de este enfoque interconductista con los ambientes virtuales de aprendizaje. Personalmente, y con base en experiencias tanto como profesora y como alumna, la integración de los paradigmas es lo que en realidad se ve reflejado en el trabajo en ambientes virtuales, no solamente en aras del desarrollo cognitivo, sino también del proceso de formación humana.
El proceso de aprendizaje mediante aulas virtuales debe estar acompañado por procesos de mediación y de interacción entre docentes, alumnos y contenidos; estos acompañamientos pueden desarrollarse de manera sincrónica o asincrónica, y deben contar con herramientas y recursos didácticos flexibles, de uso amigable y adaptables a diferentes contextos o situaciones de aprendizaje, así como tomar en cuenta que los alumnos tienen distintos estilos de aprendizaje, por lo que se debe incluir un amplio abanico de actividades para trabajar haciendo un sincretismo de varios paradigmas educativos.
“En los cursos en línea existen espacios en los que se generan diversos tipos de interacciones, y éstos pueden ser: los foros de discusión, las listas de interés o los materiales multimedia u otro tipo de recursos que están a disposición del estudiante en el ambiente virtual de aprendizaje.”
(Alcalá, 2009)
En el entendido de que las relaciones interpersonales e intrapersonales son básicas para el desempeño de los alumnos, se pueden extrapolar estas ideas a lo virtual. ¿Cómo utilizar los recursos didácticos de las clases presenciales en el mundo digital? Haciendo uso de recursos y herramientas que permitan imitar las conductas de un ambiente cara a cara en un ambiente online.
Como recursos tradicionales, los docentes usualmente cuentan con pizarrones, libros de texto, cuadernos, cartulinas, fotocopias, y ahora gracias a la implementación de las TICs en la educación, cada vez son más los docentes que optan por incluir diapositivas, videos, reuniones en plataformas virtuales, foros de discusión, etc.
En un AVA, los recursos tecnológicos se amplían considerablemente, haciendo uso indispensable de redes como Internet, de programas de software que cubran las necesidades de los alumnos de acuerdo con su contexto socioeconómico y cultural, simuladores y otras alternativas que den lugar a la interacción entre todos los implicados.
Personalmente, considero que la calidad de la comunicación depende en gran medida de la manera en que se lleva a cabo la utilización del lenguaje, de forma constructiva o destructiva. Por eso es muy importante utilizar en las clases virtuales un lenguaje claro y preciso, simplificando expresiones adecuadas que le permitan al docente y al alumno tener el máximo significado posible, bajo un aura similar de entendimiento.
Para concluir este ensayo, recapitulemos un poco: A) los AVAs están constituidos bajo un sincretismo de paradigmas educativos, de los cuales se rescatan los elementos de mayor impacto en los alumnos y en su desarrollo cognitivo. B) los recursos con los que se cuenta en las aulas virtuales incluyen una vasta gama de fuentes, plataformas, contenidos multimedia, archivos, lenguajes, etc. C) la interacción en los AVAs se da entre tres agentes: los docentes, los alumnos y los contenidos.
Podemos asegurar entonces que la importancia de desenvolvernos en entornos interactivos y de interactuar en entornos educativos radica, más que en la tecnología misma, en las relaciones sociales que emergen de ella.
Hacer que los usuarios/estudiantes se sientan parte de esta interacción es primordial en los ambientes virtuales de aprendizaje. La máxima de esta interactividad se resume en que ahora una plataforma virtual es dinámica, los contenidos se actualizan constantemente; son colaborativas, se elaboran por grupos de personas; son simples e intuitivas; pueden ser utilizadas sin la necesidad de instalar nada en un ordenador, la Web es la plataforma; son entornos amigables e interactivos; y en ellas el usuario tiene la capacidad de gestionar qué, cuándo y cómo publicar (Cabero 2012).
Si bien estas herramientas pueden considerarse la base de la comunicación en red, es necesario remarcar que actualmente los avances en materia de tecnología han crecido exponencialmente, de tal suerte que, adicional a estas herramientas, se cuenta ahora con plataformas que permiten que el aprendizaje incluya muchas más habilidades; espacios como plataformas virtuales, aplicaciones para videoconferencias y videollamadas, recursos lúdicos conectados mediante Internet, entre otros, son algunas de las innovaciones con las que se cuenta actualmente para aumentar el quehacer docente en la virtualidad.
Con toda claridad podemos decir que, el hecho de que se dé la comunicación y la interacción entre las personas en la red no viene condicionado por la distancia espaciotemporal, sino por la necesidad y ganas de comunicarnos e interaccionar que tengan. (Cabero, 2007).
REFERENCIAS
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Cabero, J. (2012). La educación a distancia hacia el e-learning 2.0: la interacción como variable de éxito. En M. Moreno. Veinte visiones de la educación a distancia. Guadalajara: Universidad de Guadalajara.
Cabero, J. y Llorante, C. (2007). La interacción en el aprendizaje en red: uso de herramientas, elementos de análisis y posibilidades educativas. RIED v. 10: 2, 2007, pp. 97-123.
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Estimada Shareni:
Muy completo tu reporte, retomas los temas vistos en el curso y los paradigmas educativos, retomo lo que indicas en relación a que las tecnologías van surgiendo e integrándose al proceso de enseñanza aprendizaje que lo importante son:»»en las relaciones sociales que emergen de ella.»»,
saludos
felix
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